Ha llovido a gritos
esta noche tu voz
e inundadas de ti
mis calles quedaron.
Imposible evitar ya
que esas impetuosas aguas,
en las que aún flotan
pedacitos de ayer,
aneguen estos ojos oscuros
que curiosamente
alguna vez escamparon
en tu boca.
En esas calles aún mojadas de nosotros...
ResponderEliminar