Tu sabor volvió a inundar
una vez más esta boca en sequía,
me lo trajo una lágrima roja,
violenta, inesperada,
dolorosamente fría.
Y en la oscuridad de esta noche
que se resiste a morir,
en la vertiginosa travesía
de estas horas ciegas,
mi irresponsable corazón
quiere volver a entregarse,
insensato, negligente, suicida.
se me puso la piel de gallina al leer este poema, me he sentido así. y es como tu dices, suicida e insensato. pero irresistible. qué puedo decir...
ResponderEliminarDeidad de ojos infinitos y hacedora de lluvias, aleja para siempre la insondable aridez de tu ausencia.
ResponderEliminar